FARMACOS

 
En la antigüedad, la farmacia y la práctica médica generalmente estaban unidas, a veces bajo la dirección de sacerdotes, hombres y mujeres, que asistían también a los enfermos mediante el uso de ritos religiosos. En el mundo, muchas personas mantienen la estrecha asociación entre los fármacos y la medicina con la religión y la fe. La especialización se produjo por primera vez en el mundo civilizado que rodeaba Bagdad a principios del siglo IX. Ésta, se extendió a Europa de forma gradual como alquimia, que con el tiempo evolucionó hacia la química, a medida que los médicos empezaron a abandonar las creencias indemostrables en el mundo físico. Muchas veces los médicos preparaban y prescribían medicamentos; algunos farmacéuticos no sólo preparaban prescripciones sino que además fabricaban grandes volúmenes para su comercialización. La distinción entre el farmacéutico como fabricante de medicamentos y el médico como terapeuta no obtuvo la aceptación general hasta bien avanzado el siglo XIX.

La industria farmacéutica surgió a partir de una serie de actividades diversas relacionadas con la obtención de sustancias utilizadas en medicina. A principios del siglo XIX, los boticarios, químicos o los propietarios de herbolarios obtenían partes secas de diversas plantas, recogidas localmente o en otros continentes. Estas últimas se compraban a los especieros, que fundamentalmente importaban especias, pero como negocio secundario también comerciaban con productos utilizados con fines medicinales, entre ellos el opio de Persia o la ipecacuana y la corteza de quina de Sudamérica. Los productos químicos sencillos y los minerales se adquirían a comerciantes de aceites, gomas y encurtidos.

Los boticarios y químicos fabricaban diversos preparados con estas sustancias, como extractos, tinturas, mezclas, lociones, pomadas o píldoras. Algunos profesionales confeccionaban mayor cantidad de preparados de la que necesitaban para su propio uso y los vendían a granel a sus colegas.
 
     
 
LAS PRIMERAS MEDICINAS SINTETICAS
 
 


En 1828, el químico alemán Friedrich Wöhler calentó un compuesto inorgánico, el cianato de amonio, y logró producir urea, que anteriormente sólo se había conseguido aislar a partir de la orina.

Esa síntesis revolucionaria hizo que se intentaran sintetizar otros compuestos orgánicos. Para la futura industria farmacéutica tuvo gran importancia el descubrimiento accidental, en 1856, del primer colorante sintético, la 'malva'. Este descubrimiento del joven estudiante británico de química William Henry Perkin incitó a diversos fabricantes de Alemania y Suiza a desarrollar nuevos colores sintéticos, con lo que se ampliaron los conocimientos sobre la nueva química.

El primer fármaco sintético fue la acetofenidina, comercializada en 1885 como analgésico por la empresa Bayer de Leverkusen (Alemania) bajo la marca Phenacetin. El paracetamol utilizado hoy como analgésico se derivó posteriormente de aquel compuesto.

El segundo fármaco sintético importante, comercializado en 1897, fue el ácido acetilsalicílico, creado por el doctor Felix Hoffmann en los laboratorios de investigación de Bayer. Este fármaco se vendió en todo el mundo con el nombre comercial de aspirina, propiedad de Bayer, y supuso un tratamiento nuevo y eficaz para los dolores reumáticos. A partir de estos primeros comienzos, Bayer creció hasta convertirse en la gigantesca empresa IG Farbenindustrie.

 

 
 
MEDICAMENTOS
 
 
Compuestos que se utilizan para la prevención o control de enfermedades. Las civilizaciones de la antigua India, China, y el Mediterráneo y el Oriente Medio descubrieron y emplearon gran número de plantas medicinales y minerales, entre las que se cuentan algunas, como la ipecacuana, que se sigue utilizando hoy. Sin embargo, el estudio de los fármacos, la farmacia, no cobra vigencia como profesión independiente hasta el siglo XVII. En el siglo XX, los miles de fármacos nuevos que llegaron a manos de los médicos a través de la investigación han supuesto una verdadera revolución en la práctica de la medicina. Junto con esto el exceso de oferta y el tipo de vida que se nos ha ido imponiendo, sin darnos cuenta nos ha llevado a un indiscriminado uso y abuso de la farmacología. Vivimos en tiempos en los que, al parecer, no queremos "sentir" y dichas sustancias nos otorgan ese resultado. Existen muchos fármacos que deberían ser usados bajo prescripción médica, sin embargo la rentable industria farmacéutica, los elevados aranceles médicos, además de nuestra idiosincrasia, de alguna manera se confabulan para fortalecer la automedicación y abuso de medicamentos.

Actualmente es difícil encontrar un hogar donde no haya un bien surtido botiquín. Nuestros hijos nacen en contacto con dichas sustancias y los padres que son sus modelos usan fármacos como caramelos. En esta cultura nos toca hacer prevención del consumo de sustancias ilegales, como legales. Es un asunto complejo ya que el problema no es el fármaco, sino quién convierte a dicha sustancia en una drogas de abuso. Los modelos sociales que promueven los medios de comunicación incitan al consumo de la "pastillita mágica" para solucionar los problemas de la vida cotidiana, la exacerbación de la delgadez femenina está conduciendo a las adolescentes a un problema mucho mayor, el de las anorexias y bulimias, la sociedad refuerza este comportamiento y las jóvenes actúan en consecuencia, no es extraño encontrar en colegios de enseñanza media e incluso en los últimos años de la básica la ingesta exagerada de agua como parte de un proceso inconsciente de autodestrucción.

 
   
 
BARBITURICOS Y SEDANTES
 
 
Son los fármacos más utilizados en los países desarrollados. En 1887 se describieron los primeros cuadros de dependencias a tranquilizantes como el paraldehído, habiéndose extendido posteriormente a sustancias como cloral, barbitúricos, bromureído, diazepan, meprobanato, matacuolona, etc. El consumo de estas sustancias está extendido en toda la población sin haberse detectado grupos sociales o de edad determinados, aunque están más predispuestas las mujeres. En pequeñas dosis se utilizan como ansiolíticos, es decir, como fármaco que mitigan la angustia e intranquilidad, y en grandes cantidades sus efectos son embriagadores, similares a los que puede producir el alcohol.

La síntesis del primer barbitúrico se sitúa en 1863, habiendo en la actualidad más de 2.500 derivados de esta sustancia. El barbital o dietil-barbitúrico fue comercializado en 1903, teniendo gran difusión años después. Estas sustancias provocan una dependencia física y psíquica, así como tendencia a aumentar el consumo por el grado de tolerancia que poseen. Los sujetos con base neurótica son los más predispuestos a la dependencia de esta sustancia, al desear aliviar la ansiedad que sufren. La mortalidad por sobredosis es elevada, siendo el tipo de fármaco más usado para el suicidio. El consumo simultáneo con alcohol es frecuente, creando interacciones potenciadoras de los efectos de ambas drogas, caracterizadas por trastornos en la coordinación psicomotriz y por el descenso del nivel de conciencia. A grandes dosis pueden presentarse cuadros comparables al "delirium tremens" del alcohol.

Algunos adictos consumen esta sustancia junto con otras como alcohol, café o anfetaminas, llegando a situaciones de perturbación psíquica y física muy importantes y afectando muy notoriamente el autocontrol. La dependencia aparece después de varios meses de haber ingerido dosis diarias, aunque depende del tipo de barbitúrico. El consumo continuado durante años llega a cambiar la personalidad, transformándola en más irritable, depresiva, y comporta pérdida de memoria y concentración. Con el tiempo los síntomas van instalándose en el sujeto pudiendo quedar una obnubilación mental permanente. En fases muy avanzadas aparecen crisis crepusculares, desorientación y alucinaciones que remiten en varios días tras disminuir o abandonar el consumo pero que pueden extenderse hasta dos meses.

 
 
BENZODIAZEPINAS
 
 
El cerebro regula normalmente las emociones, pero cuando se desbordan finalizan en sensaciones de angustia incontrolables. Mediante las benzodiazepinas se aminora e incluso se anula esta sensación, provocando una situación de bienestar. Estas sustancias provocan, como otras drogas, el fenómeno de la tolerancia y en especial la "tolerancia cruzada", que es un efecto por el cual un consumidor de varias drogas se hace tolerante a otras, a pesar de no haber tenido con éstas ningún encuentro previo. De esta forma un sujeto que fue tratado con un barbitúrico puede volverse tolerante al mismo, necesitando tomar cada vez más cantidad para obtener la misma sensación. Ese mismo individuo precisará mayores dosis de benzodiazepinas que las que habría necesitado si nunca se hubiese hecho tolerante al barbitúrico.
 
     
 
FLUNITRAZEPAN - ROHYPNOL
 
 
Rohypnol es el principal nombre comercial del Flunitrazepam, fármaco perteneciente al grupo de las benzodiazepinas que se usa en el tratamiento a corto plazo de insomnio y como un sedante hipnótico y pre-anestésico (entre sus consumidores es conocido como "chicota" al usarse por vía nasal.

Tiene efectos fisiológicos similares al diazepam (cuyo nombre comercial es Valium), aunque el flunitrazepam es aproximadamente 10 veces más potente. Este fármaco es producido y vendido legalmente en Europa y América Latina bajo prescripción y control médico, pero en Estados Unidos de América su comercialización y consumo es ilegal. El modo de ingreso a este país es mediante contrabando, generalmente asociado al tráfico de otras substancias ilegales, principalmente cocaína y marihuana. Las estadísticas indican que su distribución y abuso están aumentando, sobre todo en Estados del sur y del sudoeste debido a su muy bajo costo, por lo que su consumo se ha difundido entre los jóvenes. Informes epidemiológicos muestran el marcado crecimiento de su consumo por parte de jóvenes, que toman la droga con alcohol o lo usan después de la ingestión de cocaína. La gran difusión de esta sustancia entre las personas jóvenes puede explicarse, en primer lugar debido a la creencia errónea de que se trata de sustancias que no pueden ser adulteradas, y en segundo lugar porque piensan que no puede detectarse su consumo mediante análisis de orina.

Los adictos consumen flunitrazepam por vía oral, frecuentemente junto con alcohol u otras drogas, incluso heroína. En nuestro país, como ya se mencionó, se le llama "chicota" y se aspira a modo de cocaína. Sus efectos empiezan dentro de 30 minutos, alcanza el cenit hacia 2 horas, y pueden persistir 8 o más horas, dependiendo en la dosis. Los efectos colaterales asociados con su uso incluyen la hipotensión, deterioro de memoria, adormecimiento, dificultades visuales, vértigo, confusión, perturbaciones gastrointestinales y retención urinaria. Aunque se trata de una droga depresiva, pueden presentarse efectos antagónicos induciendo excitación y comportamiento agresivo en algunos usuarios.

El consumo de esta droga acarrea dependencia. Una vez que ésta se desarrolla, el adicto experimenta graves efectos psíquicos como ser ansiedad extrema, tensión, inquietud, confusión, irritabilidad, pérdida de identidad, alucinaciones, delirios, fobias o terror desmedido. Entre los efectos físicos se presentan dolores de cabeza y muscular, entumecimiento y prurito en las extremidades, convulsiones, trastorno e incluso colapso cardiovascular. Todos estos efectos pueden retrasarse incluso más allá de una semana desde el último consumo. Al igual que en otras benzodiazepinas, el tratamiento para la dependencia del flunitrazepam debe ser gradual, con una progresiva disminución en su consumo. Esta sustancia es usada por muchos adictos a las llamadas "drogas duras", para aliviar síntomas de la abstinencia.
 
 
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